sábado, 12 de diciembre de 2015

GIBRALTAR

La colonia británica de Gibraltar está ubicada en la zona más septentrional de Cádiz, junto a la Línea de la Concepción. Este trozo de tierra, formado por un istmo (peñon) esconde mucho más que tabaco y bebidas alcohólicas a bajo precio. Esconde una historia y un patrimonio muy  recomendable para la visita.

Lo primero que encontramos nada más pasar la frontera en la peculiar pista de aterrizaje, aeropuerto, por el cual deberemos pasar andando, eso sí, cuando las autoridades gibraltareñas lo permitan.




 Los típicos buzones de correos.


 las Cabinas de teléfono típicas de Inglaterra.
 Una de las cosas que mas me asombraron fue el parque, no solo por su belleza, sino por como estaba conservado y la limpieza que tenía.








 Una vez tomamos el teleférico para ascender a lo más alto del istmo las vistas son excelentes.
Gran cantidad de monos nos darán la bienvenida, y tendremos que tener mucho cuidado con ellos ya que son amigos de lo ajeno, y si te pillan la cámara o algún otro objeto de valor podemos tener problemas para recuperarlo.







 La cueva de San Miguel, o St. Michael, es una belleza, dentro del istmo. Lo mejor de todo que te dejan hacer fotografías, a ver si las autoridades españolas van tomando nota de esto.







 El interior del istmo es un queso gruyere, gran cantidad de grutas y pasadizos excavados en la roca que sirvieron en épocas pasadas para plantar batalla a los enemigos que por mar intentaban acceder a la colonia.




 Un alcázar Almohade, también está ubicado en este peñón.




 Las playas de Gribraltar son un poco peculiares, la arena brilla por su ausencia, pero están muy bien acondicionadas.